"Han desalojado a Jesús" (20/12/2014)

Últimamente, vemos como la expresión “Feliz Navidad” ha quedado relegada en un “felices fiestas” o en un simple “felicidades”, y es que, en nuestras manos, una Navidad donde el niño Dios nace, ha ido languideciendo, entregándonos a la otra navidad, a la del ruido y las prisas, a la del gasto y el despilfarro, a la que mira a uno mismo sin importarnos quién pasa a nuestro lado, una Navidad donde el verdadero festejado ha sido desalojado.

La iniciativa “Han desalojado a Jesús”, que desde hace años por estas fechas realizan los Gen4 (los niños del Movimiento de los Focolares), se engloba dentro de las acciones que durante el año llevan a cabo para recaudar fondos para los más necesitados. Colaborando de esta forma con AMU (Acción por un Mundo Unido), ONG vinculada al Movimiento de los Focolares. A lo largo de estos años, a través de estas acciones, los Gen4 han ayudado: a las víctimas de los terremotos de Italia, a los niños de Haití, Japón, Afganistán, Pakistán, África e Indonesia.

En esta ocasión, los Gen4 de Castellón se han dado cita en la Plaza Pescadería, en una concurrida y soleada mañana de sábado para llevar a cabo esta actividad. Aprovechamos un descanso para sentarnos en un banco y charlar con Juan José y Tomás, de 12 y 10 años, respectivamente, dos de los Gen4 que participan en este proyecto.

-Nosotros: “Juan José, ¿nos puedes explicar en qué consiste la actividad ‘Han desalojado a Jesús’?

-Juan José: “Ofrecemos a la gente las figuras de los niños Jesús hechas por nosotros mismos con ayuda de nuestros padres. Es una forma de acoger a Jesús en tu hogar, recordando que la Navidad es su fiesta, dándole el lugar que se merece.

-Nosotros: “Tomás, ¿de dónde surge esta iniciativa?

-Tomás: “Nació de un artículo escrito por Chiara Lubich en el que cuenta su experiencia en las calles de Zúrich, donde, entre los adornos de Navidad, no pudo encontrar al verdadero festejado, a Jesús.

-Nosotros: “Tomás, ¿cómo te sientes al hacer esta actividad?

-Tomás: “Muy feliz, porque veo que la gente que colabora se van felices por haber ayudado a encontrarles un hogar y por ayudar a una buena causa.

-Nosotros: “Juan José, ¿dónde van destinadas las aportaciones con las que la gente colabora?

-Juan José: “A los niños de Sierra Leona, para ayudar a comprar medicinas, vestidos y material escolar.

-Nosotros: “Tomás y Juan José, ¿qué mensaje queréis transmitir a la gente con esta actividad?” 

-Tomás: “Que lo importante no son los regalos, ni el árbol de Navidad sino el nacimiento de Jesús y es algo que debemos recordarlo en todo momento durante el año.” 

-Juan José: “Que Jesús está abierto para todos, sean de la raza, nacionalidad o creencia que sean, pues Dios está dentro de cada uno de nosotros.

-Nosotros: “Juan José, después de participar en esta actividad, ¿cuál es tu impresión?” 

-Juan José: “Es una gran experiencia que he podido disfrutar con mis amigos para contribuir hacer un mundo mejor.” 

Al finalizar la jornada, nos cuentan que han logrado encontrar hogar a 200 “niños Jesús” y que el dinero recaudado, gracias a las aportaciones desinteresadas de la gente, asciende a 266€. Pero quizá, lo más importante, como ellos mismos nos decían, es la creencia de que otro mundo, cimentado en la fraternidad y la solidaridad, es posible… y tangible. Y buena muestra de ello nos la dan los más peques, Saül y Josep, dos Gen4, que, después de ayudar a encontrar un hogar al niño Jesús, regalan el globo con el que jugaban al primer niño que se les acerca.

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