Dialogando en Política, cambiando la sociedad

En este año 2015, claramente marcado por las distintas convocatorias electorales, el pasado 18 de abril tuvo lugar en Valencia, en el “Complejo de la Pexina”, una interesante jornada organizada por el Movimiento Político por la Unidad (Mppu) del movimiento de los Focolares. En esta jornada se quería dar a conocer una nueva forma de hacer política dónde se pone en primer lugar la fraternidad. La jornada constaba de dos partes. En la primera, dos políticos en activo daban su visión sobre el diálogo en la política y, en la segunda parte, se trataban diversas experiencias de solidaridad promovidas por el movimiento de los Focolares. 

Chiara Lubich, fundadora del movimiento de los Focolares, definía la política como “el amor de los amores”. Con esta frase concluía el primer ponente, Francesc Brunés, su ponencia sobre cómo nació el Mppu dentro del movimiento de los Focolares, y como de los tres principios revolucionarios, Libertatd, Igualdad y Fraternidad, se han ido quedando, a lo largo de los siglos, sólo en Libertad e Igualdad, dejando olvidado el principio de Fraternidad [1]

Los objetivos básicos del Mppu son:

  1. Promover la cultura de la participación política, de manera que en las ciudades, pueblos, estados y también a nivel internacional; las decisiones políticas sean el resultado de los valores, ideas y opciones, maduradas a través de apropiados sistemas deliberativos en el seno de cada comunidad.
  2. Desarrollar una corriente de cultura política inspirada en el carisma de la unidad, que reconozca los pasos positivos dados por la humanidad hasta ahora y favorezca pensamientos y acciones políticas que tiendan a construir la unidad en la diversidad de comunidades y pueblos.
  3. Desarrollar el principio de fraternidad universal, para traducirlo en hechos, leyes, derechos y deberes, ofreciendo aportaciones para la revisión, desde esta perspectiva, de los actuales estilos de hacer política a todos los niveles.
  4. Proponer actividades, seminarios, laboratorios, campañas de sensibilización y congresos, en los cuales políticos, funcionarios, estudiosos de la ciencia política, ciudadanos activos y jóvenes, encuentren espacios de diálogo, de verdadero encuentro y formación.
  5. Abrir por doquier ocasiones de diálogo político, que respete las diversas opciones políticas y las posiciones propias de cada partido y, al mismo tiempo, convierta los espacios políticos en lugares de escucha profunda, de comprensión de las posiciones del otro y de discusión capaz de llegar a decisiones compartidas.
El Mppu en España se constituyó en 2004 y ha ido extendiéndose por todo el país, y de él forman parte políticos de distinto signo y procedencia pero todos ellos buscando promover esa nueva forma de hacer política. 

Con ese espíritu empezó el segundo ponente, Juan López Martínez, con el sugerente título “El diálogo como apuesta política”, en su ponencia y, luego de repasar sus más de 30 años en política, resumía su convencimiento de la importancia de la política como instrumento de cambio social en palabras de Chiara Lubich: 

la política es la noble tarea de trabajar, ante todo, por el reconocimiento y el respeto de la dignidad de las personas, mediante la tutela y la promoción de los derechos fundamentales e inalienables del ser humano, porque en los derechos humanos están condensadas las principales exigencias morales y éticas que deben presidir la construcción de la comunidad política.

Además constató que esta forma de hacer política, a él, precisamente le ha hecho feliz. Según el ponente “la dedicación al bien común es un buen camino para ser feliz. Es una excelente escuela de formación y de vida, que nos permite comprender hasta qué punto la felicidad tiene mucho más que ver con lo que damos que con lo que recibimos”. 

Pero además añadió: “el modo de entender así la política, nos permite igualmente descubrir que, por el hecho de ser personas, siempre es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, a nosotros como personas y también a las culturas y las religiones de todo el mundo, por muy diferentes que nos parezcan. Incluidos los distintos partidos políticos. Hacer política desde esa perspectiva es elegir el diálogo como forma o instrumento de hacer política.”

El ponente resaltó cual debería ser nuestra posición respecto a los adversarios políticos: “sentir la posición del adversario político como necesaria para la construcción de la comunidad, escuchar profundamente al otro como posible portador de una contribución válida, tener la humildad de considerar la posibilidad de que nuestra posición pudiera estar equivocada independiente de la mayoría necesaria que se tenga para aprobar una norma. (…) Por eso gobernar bien es tomar decisiones con el máximo acuerdo posible, gobernar en democracia es llegar a acuerdos entre representantes de intereses contrapuestos, gobernar es llegar a acuerdos entre posiciones divergentes para la mejor solución de los problemas de todos, gobernar es consensuar.”

Del final de su intervención destacaríamos que el objetivo de la política debe ser: “Una sociedad, en definitiva, construida desde la fraternidad y la protección de los más vulnerables.” Y el medio para llevarlo a cabo: “Negociar, mediar, buscar espacios de encuentro y puntos de acuerdo, ese es el futuro.”

Creemos firmemente que ésta nueva forma de ver la política debería interpelarnos a todos sobre cómo debemos abordar nuestra implicación en la política, tanto como políticos en activo como ciudadanos de la sociedad que colaboramos con nuestras decisiones y votos a construir la fraternidad. En momentos donde la política no tiene una buena reputación, deberíamos reivindicar y realmente creer que la política es “el amor de los amores”.

[1] Para profundizar en este concepto,
 se puede leer “El principio olvidado: la fraternidad”
Lugino Bruni. Editoria Ciudad Nueva.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.